
Martín López-Vega,
No debería haberme ido de vacaciones. Yo sabía que irse en el mes de julio no era normal. Además plantarse en las Azores solo, con ese mal tiempo y sin haber avisado a nadie no me llevaría a nada. Sabía que unas vacaciones de verano sin pasarme por Galicia no iban a ser lo mismo. Barajé irme a Italia, o a Asturias. Pero no, me fui a las Azores, como casi siempre. Y allí encontré lo de siempre.
He decidido volver. Lo he dejado todo listo. Nadie me necesita. Me he reservado todo el tiempo que me queda. Incluso dispondré de días para ir al dentista o arreglar el coche. Y para no hacer nada.
A pesar de todo he descubierto que es necesario avisar a alguien para que limpie la casa antes de llegar de veraneo. Creo que podría ser incluso oportuno que, al llegar, me enjuagaran las ideas. Que me quitaran la piedra.
Como hace el cirujano en un cuadro que vi en un dominical recién llegado. Recordé el libro de Martín. Un poema largo. La historia de un viaje doloroso y visionario sobre todo lo que somos. Hasta expulsar lo que nos sobra, quedarnos limpios. Completamente cuerdos y locos a la vez.
Pero a mí que me quiten la piedra. Que quiero descansar.
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